Son muchos los inocentes desaparecidos, hombres y mujeres reclutados por el ejército colombiano y el paramilitarismo, con el ofrecimiento de trabajo en otras regiones, para luego ser asesinados a sangre fría y transformados en “falsos positivos”, en falsos guerrilleros, y así, reclamar “recompensa humanitaria”, para tener ascensos, para pedir vacaciones y otros privilegios, sin la más mínima misericordia ante los ojos del mundo. ¡Qué ignominia!, ¡Qué vergüenza humana! hijos desprotegidos y asesinados con la benevolencia de los Santos de Uribe que gobiernan en la amada hermana República de Colombia, todo como parte de la estrategia de ese gobierno, movido como marioneta por los norteamericanos en la ejecución del famoso Plan Colombia, para “acabar con la subversión, el terrorismo y el narcotráfico” en ese país.El pasado jueves 22 de julio, el gobierno de Uribe en la voz de su embajador Luis Alfonso Hoyos, ante la OEA, presentó una serie de videos y fotografías, acompañadas de informes sobre coordenadas en territorio venezolano, con los que intentó demostrar la existencia de campamentos guerrilleros de las FARC y el ELN, que estarían siendo apoyados por el gobierno venezolano. Ese mismo día, en la localidad de Macarena (suroriente) Colombia, se dieron cita, más de 800 campesinos de las regiones de Guayabero, Ariari, Güéjar, Guaviare y el Departamento del Caquetá, acompañados por una numerosa delegación extranjera, congresistas de la oposición y la senadora colombiana Piedad Córdoba, en una audiencia pública para verificar el hallazgo de una fosa común en la que se encuentran aproximadamente 2000 cadáveres no identificados. Familiares y amigos de desaparecidos tienen la certeza de que los cuerpos son de víctimas que hicieron pasar por subversivos caídos en combate y de acuerdo con testimonios de campesinos de la región, se trata de cientos de asesinatos cometidos por el Ejército de Colombia. En esta audiencia también se conoció la grave crisis humanitaria en los llanos orientales de Colombia, como consecuencia del Plan Colombia, dirigido por Estados Unidos. A lo largo de todo el periodo comprendido entre el 2005 y el 2010, el ejército colombiano enterró en esa fosa a más de dos mil personas sin ninguna identificación. Para Azalea Robles, conocido critico latinoamericano, al referirse a la fosa encontrada, nos dice que la “amplitud deja claro que la macabra práctica de desaparición forzada ejercida por el ejército y su brazo paramilitar es aún más horrenda de lo que ya conocemos. Sin duda el carácter genocida del gobierno colombiano exige una movilización de solidaridad urgente, para que los criminales agentes del Estado y de las corporaciones internacionales, que financian este tipo de operaciones, paguen por estos crímenes de lesa humanidad.
En el argot de la nueva conceptualización de la guerra, leímos en algunos escritos de los eruditos de esta modalidad el concepto de “falso positivo” como táctica de las guerras de cuarta generación, pero allá en el barrio San José de Cotiza, en medio de una reunión, uno de los integrantes del Círculo Bolivariano, nos dijo: “tremendo pote de humo compa, ése que lanzó Uribe en la OEA para desviar la atención del destape de la olla de tantos crímenes realizados por ese gobierno, que deberían ser condenados por la OEA, la ONU y por el mundo como crímenes de lesa humanidad”. Eso nos hizo recordar al fascismo hitleriano con los horrores de los campos de concentración, los crematorios, las fosas comunes en las que desaparecieron a millones de inocentes y al llamado mundial de la no prescripción de los crímenes de guerra. Llamado que debe ser enarbolado como bandera en estos momentos para solicitar, ante estos organismos internacionales, el enjuiciamiento de todos los Santos de Uribe, por los horribles y numerosos crímenes cometidos por su gobierno.
En sus declaraciones recientes, Uribe señaló, ante la iniciativa de paz promovida por el gobierno venezolano en UNASUR a través de su canciller Nicolás maduro, que "algunos quieren hacer equivocar a Colombia de nuevo, para aflojarle el pescuezo a la culebra a fin de que vuelva a tomar oxígeno y nos vuelva a envenenar”. Cuidado con eso. Algunos hablan de paz, pero ignoran la seguridad".Por su parte, el canciller Nicolás Maduro, advierte de una agresión armada que se estaría gestando desde Colombia contra Venezuela y propone buscar la paz de Colombia para evitar que su conflicto interno se propague a la región. Como vemos, mientras el gobierno venezolano promueve la paz, el gobierno colombiano del saliente Uribe se aferra a la violencia que en un conflicto que data de más de 50 años, le cierra el camino al dialogo y a las salidas pacificas.
En el barrio, a cualquier enemistad de una persona con otra se le denomina “culebra” y matarla es, darla por terminada bien sea por el dialogo o por la vía del exterminio del adversario. El Santos de Uribe dice que la tiene agarrada por el cuello, eso lo dicen y hacen los gobernantes de Colombia, desde hace más de diez años y saben por que no han podido estrangular a la culebra, porque esa culebra es con el pueblo noble de Colombia, que se ha resistido a la oligarquía y que ha sabido resistir a la política de terror que se ejerce desde el gobierno títere de las políticas norteamericanas. Como todo muerto tiene dolientes, resulta que los más de 2000 cadáveres encontrados en las fosas comunes ahora tienen denunciantes más allá de las fronteras colombianas, que han empezado a mover la opinión publica mundial para impedir la impunidad. Esto es reseñado por muchos personeros colombianos y norteamericanos como las nuevas estrategias del narcoterrorismo, en un intento del gobierno de Uribe y su tutor gringo, de descalificar y detener las acciones que las organizaciones defensoras de los derechos humanos y las de ayuda humanitaria llevan adelante en Colombia.
El terrorismo y el narcotráfico han sido la escusa perfecta del gobierno colombiano para justificar la presencia de bases militares norteamericanas en territorio del hermano país, el interés que mueve a los gringos, es mantener el control estratégico en la región, la alianza táctica entre el mayor consumidor (EEUU) y el mayor proveedor de droga (Colombia) en el mundo, pero además se trata de impedir el despertar de la conciencia y el logro de la independencia económica, política y cultural de nuestros pueblos, por eso, para estos gobiernos, la revolución bolivariana debe ser detenida a toda costa, sin importarles, a quién se llevan por delante. EL derecho a la vida fue abolido por estos perversos hijos de Colombia. Cuando actuando en correspondencia con los manuales y normas militares del ejercito, se estableció la “recompensa humanitaria” y cobró fuerza la política de los incentivos reconocimientos por cada muerte presentada como baja en “combate”, se produjo el macabro nacimiento de los “falsos positivos”. Miles de jóvenes inocentes, se convirtieron en el objeto de una macabra cacería humana, al estilo de las películas de terror de Hollywood, crímenes que hoy tienen ninguna justificación ante el mundo.
Para Santos y Uribe, el mejor enemigo es el que está muerto y el sinónimo de reconciliación en el que creen, es el silencio o la paz del sepulcro, por eso, estos dos personajes toman parte en la estrategia bélica de los Norteamericanos. Hoy pretenden presentarse como el chico bueno (Santos) y el chico malo (Uribe) de la película. Desde el triunfo electoral, el Presidente electo Santos está tratando de deslindarse de su responsabilidad por los crímenes cometidos durante su gestión como Ministro de Defensa de Colombia, señalando que ahora se respetaran los derechos humanos y que no permitirán la practica de los “falsos positivos”, en fin, lo que se trata es de ganar terreno ante la opinión pública, pero todos sabemos quienes son los artífices de toda esta estrategia del terror, que mientras nos hablaban de logros en materia de seguridad, promovían el asesinato de hijos inocentes de Colombia.
La tarea más importante de los revolucionarios ante esta barbarie del gobierno colombiano, consiste en promover la verdad de lo que esta detrás de toda esta maquinaria del terror, montada como parte de la estrategia del Plan Colombia con fines bélicos hacia el continente, mantener la solidaridad con el hermano pueblo colombiano y, sobre todo, no desmayar en la denuncia política sobre los crímenes de lesa humanidad del gobierno colombiano perpetrados en personas inocentes, exigir pronunciamiento de los organismos internacionales como la OEA y la ONU, promover foros y encuentros públicos que nos permitan divulgar las denuncias y hacer conocer el verdadero problema que impide la paz en Colombia. Solicitar a los grupos armados de Colombia, iniciar un proceso de solución pacífica a la guerra interna de Colombia que incluya el concurso de las Naciones Unidas para el inicio de esta iniciativa, tomando en cuenta el llamado realizado por nuestro Presidente Chávez para que este conflicto interno del hermano país deje de ser una excusa para dar continuidad a la política intervencionista gringa a través del Plan Colombia.
Somos la alegría y la vida en tremendo combate contra la tristeza y la muerte
Argimiro Gabaldón
*Coordinador General Nacional de los Círculos Bolivarianos.








La moral del gobierno de facto de Honduras
Desde el punto de vista político jamás el pueblo de Honduras había presenciado la exhibición de las más bajas pasiones en boca de sus líderes políticos. Se ha disentido tanto, que bien podríamos considerar esta conducta como la vanguardia de la corrupción mental. La moral administrativa ha desaparecido y en su lugar campea la deshonestidad autorizada o encubierta; practicada por aquellos elementos que tienen a su alcance el más mínimo poder o la custodia del más pequeño bien mueble o inmueble de servicio público. Es tan grave la situación que podría compararse con una banda de rateros. Personas que aceptan el soborno, venden su dignidad personal y nacional, y se prestan como elementos para el chantaje y el crimen organizado. No cabe duda que la moral se fundamenta en las bases firmes de una particular dictadura megalómana, que dista mucho de la democracia representativa y popular que espera el pueblo hondureño, tragedia que estrangula a ese pueblo. Este gobierno de facto se ha convertido en el mayor receptáculo de todas las inmundicias de la década de los 70 y 80; es la síntesis más perfecta de la corrupción que reside con descaro natural en los grupos oligárquicos que lo sustentan. Él mismo se consume poco a poco en una lucha solitaria y estéril, huyendo cobardemente del contacto democrático que internacionalmente lo humilla ante su pueblo y el mundo. La crisis decisiva que lo devora por su incapacidad, no hace otra cosa que empujarlo al refugio de la tiranía y el pobre pueblo recoge los mediocres frutos de su fracaso. Este pueblo orgulloso y bravo no ha sido vencido por la violencia, no va a ser vencido por la violencia institucionalizada de sus vulgares traidores, no está adormecido por la astucia ignorante de sus verdugos, al contrario está dispuesto a defender sus derechos, a hacer prevalecer el respeto de su nacionalidad y soberanía, antes que permitir que lo devore la pandilla gobernante, que en mala hora ha parido nuestra patria. Nuevamente se está elevando a una institución como las Fuerzas Armadas a una categoría suprema de poder, convirtiéndola en la cuarta fuerza del Estado, bien porque se le tenga miedo o porque es el aliado idóneo para sostener un régimen de fuerza donde la razón es opacada por el humo de las balas. El ejército hondureño es altamente represivo, creado para garantizar y defender los intereses de la clase económica dominante y proteger economías monopolistas internacionales. Nunca ha estado a favor de los problemas sociales del pueblo, por el contrario, es cuerpo de exterminio de vidas, valores humanos e instituciones democráticas. Qué hondureñ@ ha sido testigo alguna vez en su vida de haber visto al ejército ponerse del lado de los trabajadores en huelga, de pobladores que recuperan un pedazo de tierra para hacer sus casas o sembrar, o de una marcha estudiantil, por el contrario, los hemos visto asesinando hermanos, obedeciendo órdenes de los pudientes de este país: Los Horcones, La Talanquera, Tacamiche, etc., son hechos y no palabras del "heroico" papel que juega en nuestra sociedad. El ejército es clasicista y represivo, DEFIENDE A LOS RICOS Y MATA A LOS POBRES. VIVE DE LOS POBRES Y ENGORDA A LOS RICOS. Hoy el poder real de la nación hondureña duerme en brazos de este ejército; se reconoce como un gobierno paralelo al poder civil. El militarismo es una realidad política. Ese gobierno de facto no entiende de sistemas democráticos (doctrina filosófica, económica, una doctrina de valores políticos, morales y sociales), y se coloca por encima de la unidad y armonía de la voluntad popular pisoteando fuera de tiempo y lugar los sagrados principios de la democracia representativa.
CARACTERÍSTICAS DE UN GOBIERNO DE FACTO
Los Hondureños están resistiendo
Muerte con señales de tortura en Hondura.
Un joven, ha sido encontrado muerto con aparentes señales de tortura. Según algunos vecinos de la zona, el joven había sido detenido por las autoridades hondureñas, versión desmentida por la policía. Los vecinos, quienes han identificado a la víctima como Pedro Ezequiel, han asegurado que policías y militares lo detuvieron, con el argumento de que estaba "fumando marihuana", este es un hombre que a sido victima del tirano que derroco al gobierno demócrata del presidente Zelaya.
Saludos, Jose Ramon Zacarias.
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